Todo sobre el Dolor de Espalda

¿Qué es el Dolor de Espalda?

El Dolor de Espalda es un problema de salud habitual que padecen por lo general las personas mayores, pero que puede aparecer de forma esporádica en etapas más tempranas. Se trata de una dolencia que puede ser intermitente, con periodos en los que la persona tiene un dolor muy agudo, acompañados de otros en los que el dolor desaparece. Aunque hay excepciones, el dolor de espalda no suele ser muy preocupante y grave, y se desvanece con el paso del tiempo o con algunos tratamientos farmacológicos o caseros analgésicos. 

Por lo general, la mayoría de las dolencias de la espalda guarda relación con la torcedura, tensión o lesión ligera de algún músculo o ligamento. Si observamos el mencionado dolor en alguna de nuestras extremidades, es que el problema será algo más grave y guardará relación con los nervios de la espina dorsal. La particularidad de cada dolor de espalda será la que haga que empezamos a sentir molestias inmediatamente después de la lesión o varias horas después.

Tipos de dolor de espalda

La espalda es una zona bastante grande de nuestro cuerpo y, por lo tanto, decir que a alguien le duele esa parte del organismo, resulta demasiado genérico e inexacto. A fin de detallar un poco más, vamos a describir técnicamente cuáles son los diversos tipos de dolor de espalda:

1. Cervicalgia: Llamamos cervicalgia o dolor cervical al dolor de espalda que podríamos situar en la parte trasera de nuestro cuerpo, justo en la parte superior de la columna cervical. Las principales causas de este dolor serían lesiones y golpes aislados que se han producido al realizar deporte, malas posiciones o enfermedades que acarrean contracturas musculares o, más gravemente, la artrosis de alguna de las últimas vértebras de nuestras cervicales. En concreto, este dolor se relaciona con las profesiones más sedentarias, esto es, aquellas en las que el individuo apenas realiza ejercicio y lo combina con posiciones que quizás no sean las más adecuadas. Dichos problemas desembocarían en una debilidad muscular de la parte cervical y, por tanto, en una mayor propensión a la cervicalgia.


2. Dorsalgia:
La dorsalgia tiene lugar un poco más abajo de la zona en la que se desarrolla la cervicalgia, en las vértebras de esa parte de nuestra columna cervical. A dichas vértebras se encuentra unida la mencionada columna y el dolor se produce por una extremada rigidez de las mismas, que desemboca en una preocupante falta de movilidad que genera un dolor bastante desagradable. A este dolor se le relaciona con diversos problemas de postura algo más graves (la popular escoliosis), con simples aplastamientos de vértebras o con las mucho más preocupantes infecciones en la columna.


3. Lumbalgia:
En términos generales, la lumbalgia es el dolor de espalda más comunmente reconocido (como lumbago) y también el que más se suele asociar a avanzadas edades. Corresponde al dolor en la zona lumbar y se desconoce exactamente la causa concreta, aunque entre las posibles causas se reconocen las malas posturas, los movimientos forzados o los más extraños desgarros musculares. En ocasiones extremas, dicho dolor puede deberse a un desplazamiento de nuestro disco invertebral. El intenso dolor se localiza en la zona lateral de la espalda y en los glúteos y, respecto a la cervicalgia y a la dorsalgia, es el dolor de espalda que se ubica más abajo en nuestro cuerpo. La lumbalgia es una dolencia que requiere mucho reposo, pues los movimientos hacen que el dolor aumente.

Cómo Prevenir el Dolor de Espalda

Aunque en la gran mayoría de las ocasiones los dolores de espalda son difíciles de pronosticar y de controlar, hay una serie de aspectos que deberemos tener en cuenta de cara a intentar evitar que se nos reproduzca la indeseada dolencia. Estos son los consejos que damos para evitar el dolor de espalda:

1. Intentar no cargar peso en exceso y, en caso de que no quede más remedio, no hacerlo de una manera continuada.

2. Realizar ejercicio moderado a menudo, evitando excesos y siendo constantes a la hora de realizar el mismo, semanalmente. 

3. Evitar situaciones o posiciones dolorosas o incómodas. Siempre intentando llevar una vida normal, deberemos, en la medida de lo posible, evitar posiciones o situaciones que puedan dañar nuestra espalda.

4. No hacer reposo en cama. Aunque parezca una contradicción, tenemos que intentar recuperar la actividad física habitual (incluso el trabajo) lo antes posible. De esta manera, incentivaremos a nuestro cuerpo para que acelere la recuperación y el fortalecimiento de la zona lesionada y evitaremos lesiones futuras.

5. Poner calor en la zona varias veces a lo largo del día durante unos 20 minutos. De esta forma, ayudaremos a que nuestra musculatura se relaje y el posible dolor desaparezca y no se reproduzca.

6. Dormir en una posición correcta. Es común oír hablar de las posturas a la hora de dormir y es uno de los mandamientos que debemos llevar a rajatabla para evitar el dolor de espalda. Una adecuada posición consiste en situar una almohada bajo nuestro cuello y otra bajo nuestras rodillas. Asimismo, aunque cada persona es diferente, es de gran ayuda para evitar el dolor de espalda no utilizar camas ni muy duras ni muy blandas.

7. Tratar de no realizar movimientos repetitivos. Estos, a la larga, sobrecargan la espalda y serán los principales causantes del temido dolor.

8. Recurrir a fajas flexibles. En el caso de que las molestias ya estén presentes, podemos utilizar fajas flexibles siempre y cuando no afecten a nuestra movilidad, limitándola. La compresión de estas fajas se traduce en el alivio temporal de cualquier tipo de molestia que podamos tener en nuestra espalda.

9. Acudir a nuestro médico o farmacéutico. Ante todo dolor que pueda conllevar un problema de salud, debemos recurrir a nuestro médico o farmacéutico. La receta de posibles antiinflamatorios o analgésicos, en su caso, servirá para calmar el dolor y hacer que nuestro cuerpo acelere en la reacción ante el dolor de espalda. En casos extremos, nuestro médico podrá recurrir a los famosos relajantes musculares, siempre que el tratamiento no exceda de una semana.

10. Optar por llevar a cabo algún tipo de tratamiento físico. Además de los ya clásicos masajes realizados por profesionales, un masaje suave en la zona dolorida nos puede ayudar a hacer remitir el dolor producido por el dolor de espalda. Asimismo, otra buena opción para acabar con el molesto dolor, o prevenirlo, es recurrir a la aplicación de ultrasonidos que estimulen la zona y hagan desaparecer el dolor de espalda.

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